Un analisís de nuestra entrevista con Ramón, un empleador de El Mercado:

 

Rachel: “Usted identifica como dominicano” Ramón: “Dominicano o latino. Soy dominicano.” Rachel: “Pero no americano. No una combinación porque has vivido aquí?” Ramón: “Me siento muy americano, pero soy dominicano.” Rachel: “Los políticos de Hartford representan bien la comunidad hispana?” Ramón: “Eh… un veinticinco por ciento.” Rachel: “Las vistas religiosas tienen un efecto en las vistas políticas?” Ramón: “No, no creo.”

De todas las entrevistas que hacemos, la entrevista con Ramón era mi favorita. Ramón es un hombre dominicano que vive en “La Park” con su familia. Mi parte favorito de la entrevista con usted es cuando el dice que se “[siente muy americano, pero [es] dominicano.” En nuestra búsqueda de entender la identidad de la comunidad hispana en Hartford, esa declaración relacionado todo. En muchas de las otras entrevistas que hacemos, las personas dijeron cosas similares. La mayoridad de la gente sientan muy americano porque han vivido aquí por mucho tiempo (en algunos caso por toda sus vidas) y la mayoría de sus familias están aquí también. Pero, por otro lado, el consenso era que las personas en la comunidad “La Park” identifican muy fuertemente con sus raíces latinoamericanos y con sus países de origen. Esto me recordó a la lectura sobre la pérdida ambigua que leemos al principio del semestre. Hay una desconexión entre sus hogares y sus ancestros. Creo que esta desconexión crea una crisis de identidad en algunos. Sin embargo, creo que es algo hermoso para otros. Me dio la impresión de algunas de las personas que entrevistamos (Ramón, por ejemplo) piensan que es una cosa positiva tener estas dos identidades separadas. Crea una vida más rica y más interesante.